CPEIP se reúne con participantes de las primeras mentorías para docentes principiantes

Con el objetivo de dialogar sobre los avances y desafíos del Sistema de Inducción y Mentorías, que se comenzó a implementar este año, el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) se reunió con profesores principiantes, sus mentores, directores y representantes regionales del Ministerio de Educación.

“Queremos que cada una de estas instancias realmente se traduzcan en espacios de aprendizaje. Hay un derecho para los profesores principiantes de tener un proceso de inducción, pero lo que está a la base de este programa es que esta es la etapa en que el profesor más aprende en su ejercicio profesional”, señaló la directora del CPEIP, Francisca Díaz.

“Hoy sabemos que la buena docencia se construye. Hay un componente muy importante de vocación, sin embargo, la tarea de hacer docencia en el Siglo XXI es de tal envergadura, que es un proceso y un desarrollo continuo”, añadió.

El Sistema de Inducción y Mentorías busca vincular la formación universitaria con el desarrollo profesional, reducir el tiempo de adaptación al ejercicio docente, apoyar el desarrollo profesional, y que el docente principiante fortalezca su autoestima profesional y se sienta apoyado en sus primeros años de ejercicio.

Asimismo, busca facilitar la inserción de los profesores principiantes en las comunidades educativas, constituyéndose en un aporte para los propios establecimientos escolares, que tienen la oportunidad de mejorar sus procesos de inserción a través de este programa financiado por el Ministerio de Educación.

“La invitación que está haciendo el CPEIP tiene que ver con mirar el desarrollo profesional desde la experiencia colaborativa, desde el rol que tenemos quienes estamos detrás del diseño e implementación de las políticas públicas, con las universidades, con los encargados de política docente, con los sostenedores, con los directores, con los líderes, con los profesores expertos, porque todos como sistema debemos mejorar la calidad docente”, explicó la directora del Centro.

Asimismo, Macarena Rojas, coordinadora del programa de Inducción y Mentoría, valoró esta instancia de reflexión y señaló que «marca un hito, pues por primera vez reúne a los directores, docentes principiantes y docentes mentores que este año están viviendo su primer proceso de inducción. Tenemos el convencimiento que cuando se trabaja en equipo y somos capaces de reflexionar en torno a lo que hacemos, escuchando las sugerencias con mirada constructiva, solo trae cosas buenas y de mejora para todos, en especial  para  los aprendizajes de los niños, niñas y jóvenes».

El aporte de las mentorías para los docentes principiantes

“Es una instancia de enriquecimiento, porque te das la oportunidad de escuchar al otro y de ser escuchado. El apoyo que te da el mentor es impagable, porque los profesores, cuando estamos recién egresados, a veces sentimos que no vamos a poder con estos niños de ahora, que son muy diferentes; entonces el apoyo emocional, incluso más que el cognitivo, es el que los nuevos profesores deben buscar en sus mentores”.
Arema Margaño, profesora de educación básica con mención en matemáticas en la Escuela Fedor Dostoievski, Valdivia.

“Esta instancia no es para cuestionarse ni para que a uno lo evalúen, sino que es para ayudar. La experiencia es súper bonita, porque uno va generando lazos con las personas y le da otra vuelta a los desafíos de la escuela”.
Oliver Muñoz, profesor de música en el liceo Estación Central.

“Mi mentora me fue ayudando, orientando, ya que ella tiene más años de experiencia. También me fue dando confianza en lo que yo sé. Ella también me cuenta los problemas que hay en su colegio, y pensamos en posibles soluciones… la mentoría es sobre cómo abordar el diario vivir”.
Bivia Dunstan, profesora de educación física en el Colegio Farellones.

“Hay un montón de recursos a los que no habría tenido acceso si no fuera por mi mentora. Es una retroalimentación constante sobre todo lo que voy haciendo, y eso igual me va dando seguridad en mi trabajo. Además, este año estoy con el proceso de la Evaluación Docente, y mi mentora me explica, me calma… me he sentido súper acompañada”.
Teresita Caraccioli, profesora de biología del Liceo Amanda Labarca.

“Yo trabajo con niños bien chiquititos, hago educación física, y muchas veces cuesta mantener el buen clima educativo. Eso fue lo que más me costó en mi primer año y en eso me sirvió harto esta mentoría, para enriquecerme en cuanto a técnicas pedagógicas para crear un buen ambiente. Eso en la universidad no lo enseñan mucho y es difícil de aplicar también, porque es muy práctico. Además, uno pasa por periodos donde siente ciertas inquietudes y necesita un apoyo, alguien que tenga experiencia y sienta motivación por la educación”.
Rodrigo Needham, profesor de educación física de la Escuela Carlos Fernández Castillo, de Talcamavida.

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Mentorías 2018

Inducción a directores nóveles: El sentimiento de soledad es común entre quienes recién asumen el cargo

Margherita Cordano
Educación
El Mercurio

También es usual sentir que el tiempo no alcanza para cumplir con todas las tareas y que es difícil formar comunidad. Para reducir estas impresiones, en el país se implementó un plan piloto en el que directores con más experiencia aconsejaron a sus pares novatos.

Antes de asumir como directora de la escuela básica La Sombra, de Hijuelas, el principal temor de Marta Renard era no poder establecer un clima de confianza con su nuevo equipo de trabajo. Esta era su primera vez en el puesto y la dirección que la precedía llevaba más de 20 años en el cargo.

«Es complicado para el director novel ganarse la confianza, porque el equipo ya está establecido y tiene una manera de hacer las cosas», explica a poco más de dos años de haber asumido su nuevo rol, al que llegó después de haber postulado a través de un concurso público.

«La principal dificultad radica en no saber cómo responder adecuadamente frente a demandas múltiples de distinto tipo -desde una pelea entre alumnos, la solicitud de apoyo académico de un docente, hasta la respuesta a un requerimiento del sostenedor-, que surgen sin mayor orden en el día a día de la escuela. Cuesta priorizar las tareas, formar equipos de trabajo, aprender a conocer la cultura de la escuela y saber relacionarse con el entorno. Suele existir en el director una sensación de estar sobrepasado, no conocer los códigos de acción y también la soledad frente a la tarea», dice José Weinstein, director del Centro de Desarrollo de Liderazgo Educativo (Cedle), respecto de las dificultades a las que se ven enfrentados los directores escolares cuando recién asumen su nuevo cargo.

Las complicaciones que viven los directores novatos es un tema que el Ministerio de Educación, a través de su Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (Cpeip), también tiene presente. Por lo mismo, en 2017 se aplicó por primera vez un programa de inducción, financiado por el Mineduc, que ponía a disposición de directores municipales un programa de acompañamiento en la fase de toma del cargo. Participaron 185 directores de cinco regiones y a cada uno se le asignó un mentor.

Los mentores participantes fueron profesionales con experiencia en el área, a quienes además se capacitó con ayuda de universidades. A Marta Renard, por ejemplo, la contactaron desde la U. Católica de Valparaíso para ofrecerle trabajar junto a uno de sus mentores. «En las conversaciones con el mentor se trabajaban temas en torno a un plan de desarrollo profesional personal en el que cada uno de nosotros como directores noveles diseñaba metas para mejorar el propio desempeño».

Francisca Díaz, directora del Cpeip, explica que el centro cuenta con programas de formación de liderazgo desde hace años. «Pero eran más bien genéricos. Y a medio andar nos dimos cuenta de que era importante distinguir de acuerdo al desarrollo que tenía cada director». Toda la evidencia -continúa- «nos mostraba que la metodología que podía generar un aprendizaje acorde a estas primeras necesidades iba de la mano de las mentorías».

Buenas señales

«Lo que estamos haciendo ahora es evaluar esta primera experiencia. Tenemos el reporte de los participantes y universidades, y en base a eso estamos diseñando un proceso evaluativo más profundo, con la intención de escalar esto que se ha hecho, y que nos ha dado buenas señales», comenta Francisca Díaz, del CPEIP, respecto del futuro de las mentorías a directores nóveles.

A fines de agosto se iniciará la segunda versión de este programa, que este año suma tres nuevas regiones respecto del proceso anterior. Participan la de Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, el Maule, Araucanía y los Ríos. En la primera etapa, las universidades Católica de Temuco, Alberto Hurtado, de Talca, de Chile, Diego Portales y Católica de Valparaíso formaron mentores.

Escucha asertiva

Inés Morales fue una de las mentoras en esta primera etapa. Tras ejercer como directora del Instituto Miguel León Prado de San Miguel por nueve años, en 2017 ayudó a dos directores que recién comenzaban con esta tarea en la comuna de Conchalí. «Lo más importante es la reflexión que uno puede invitarlos a hacer. Yo parto preguntándoles sobre los temas que les quitan el sueño, sobre sus preocupaciones. Con base en eso se profundiza, se lee literatura relacionada y después se comparten ideas», comenta.

Así, por ejemplo, ante la queja común de no saber balancear el tiempo, Inés Morales recomienda aplicar el método de los colores, en el que las tareas se priorizan por colores según su orden de importancia.

«El rojo significa que es algo que se tiene que resolver en el día, mientras que otro tono puede ser algo que puede esperar hasta mañana. Son técnicas sencillas, pero que si nadie te sugiere, es difícil comenzar a aplicar», plantea. Inés se reunía cada 15 días en el colegio de cada uno de los directores a los que ayudaba.

«Es importante que el mentor no impida la decisión autónoma del mentado, así como que no se genere dependencia de parte de este último. Las situaciones pueden ser muy cambiantes entre escuelas, por lo que no conviene estandarizar este apoyo, debiendo siempre partir de la situación real del director principiante», dice José Weinstein.

En el caso de Omar Baquedano, quien dirige hace dos años el Liceo Polivalente Presidente José Manuel Balmaceda de Independencia, un área importante a realzar era la de las actividades culturales dentro del establecimiento. Se buscaba que estas ayudaran a generar comunidad y permitieran, de paso, que la tarea del director no fuese vista como una netamente solitaria. Tras discutirlo con su mentor y generar un plan de acción detallado, hoy es común que en el colegio se hagan malones, foros sobre diversidad, cultura y patrimonio, así como conversatorios en los que se invita a los vecinos a discutir con los estudiantes.

«Siempre nos pusimos como meta formar comunidad. En uno de nuestros conversatorios recientes, por ejemplo, nos visitó la señora que vende confites fuera del colegio. Ella vino a narrar cómo ha cambiado la población (Juan Antonio Ríos, donde está inserto el establecimiento) desde que ella llegó hasta ahora. Creo que uno se va abriendo a estas experiencias porque la mentoría te hace mirar y escuchar al otro de manera más asertiva», puntualiza Baquedano.

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Región del Maule tendrá 70 nuevos docentes mentores para guiar futuros procesos de inducción a profesores principiantes

Setenta profesores y profesoras del Maule, que se encuentran en los tramos superiores de la nueva Carrera Docente, comenzaron su formación como mentores este sábado 1 de abril. Una vez aprobado el programa,  se sumarán a los 69 docentes ya formados como mentores en la región.

Su rol será guiar, apoyar y retroalimentar a los futuros docentes principiantes que inicien su labor en las aulas, como parte del subsistema de inducción creado como derecho por la Ley de Sistema de Desarrollo Profesional Docente, uno de los pilares de la Reforma Educacional en marcha.

El programa formativo se realizará en colaboración con la U. Católica del Maule.

A la fecha, el Centro de Desarrollo Docente del Mineduc, el CPEIP, ha formado 762 mentores en colaboración con distintas universidades a nivel nacional, y este año proyecta formar cerca de 500 docentes más en las regiones de Biobío, Metropolitana, Valparaíso, del Maule y Los Lagos.

Sistema de Inducción: Apoyo para el ingreso a la sala de clases

El Sistema de Desarrollo Profesional Docente contempla transformaciones integrales para la profesión, como requisitos de ingreso a las carreras de pedagogía y aplicación de evaluaciones diagnósticas, una carrera profesional para incentivar el desarrollo, y mejores condiciones para el ejercicio profesional: más tiempo no lectivo para la preparación de clases y una escala de remuneraciones, en promedio, un 30% más alta.

Esta Ley también crea un subsistema de apoyo e inducción para el ingreso al ejercicio profesional, que busca apoyar, orientar y retroalimentar a los profesores que ingresan al aula, facilitando su inserción en la comunidad educativa a través de diversas estrategias entre las que se encuentran las mentorías.

El sistema de inducción tendrá un carácter formativo y no probatorio, es decir, no será un proceso habilitante para el ejercicio docente.  Se realizará durante el primer o segundo año de ejercicio profesional y tendrá una duración de hasta diez meses.

Desde el 2018 y hasta el 2022, el sistema de inducción funcionará con gradualidad y priorización de postulantes. A contar del 2023, la inducción será un derecho para todos los docentes que ingresen a trabajar a establecimientos que reciben financiamiento del Estado.