CPEIP y Centro de Innovación lanzan proyecto con tecnología robótica para promover la colaboración entre profesores

  • El objetivo es que los docentes observen, aprendan y mejoren, colaborativamente, su práctica pedagógica.

15.10.19. Mediante un innovador dispositivo de base robótica, profesores de 15 escuelas municipales de la provincia de Cachapoal grabarán y registrarán sus clases para luego, en grupos pequeños integrados también por directivos, reflexionar colaborativa y constructivamente sobre sus prácticas pedagógicas y sus posibilidades de mejora, en función de los aprendizajes de sus estudiantes.

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El dispositivo grabador de clases emplea tecnología robótica.

Este proyecto piloto-llamado “Ver +” se lanzó el 15 de octubre en el Colegio Andrés Bello de San Francisco de Mostazal, en un acto que contó con la presencia de profesores y directivos beneficiarios de esta iniciativa, la cual es liderada por el Ministerio de Educación a través del Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) y el Centro de Innovación, en alianza con la Secretaría Regional de O´Higgins.

“Este proyecto es sumamente relevante para el Ministerio de Educación, pues lleva innovación a los establecimientos y permite abrir las puertas de las salas de clase, favoreciendo el intercambio de experiencias entre docentes y el aprendizaje colectivo. Y la colaboración es, precisamente, una de las formas en que los docentes más aprenden”, explica la directora del CPEIP, Francisca Díaz.

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La iniciativa piloto comenzará a implementarse en su primera fase en la Región de O’Higgins.

La autoridad agrega que esto es parte de un esfuerzo del CPEIP por promover la formación profesional de los profesores en sus propios establecimientos, haciendo uso del tiempo no lectivo que este año aumentó nuevamente, llegando al 35% de las horas de contrato. “Para esto existen en cpeip.cl una serie de orientaciones para que docentes y directivos pueden implementar este tipo de estrategias en sus establecimientos”.

Asimismo, Sebastián Marambio, coordinador del Centro de Innovación, señala que la retroalimentación se ha identificado como una de las estrategias más eficientes para producir mejoras en el aprendizaje de los estudiantes. “El uso de tecnologías, como este innovador sistema robótico Swivl que sigue al profesor en la sala de clases de forma automática, ayuda a los docentes en la tarea de grabarse, observarse, trabajar colaborativamente, reflexionar sobre sus prácticas pedagógicas, y tomar decisiones sobre acciones futuras que potencien las experiencias de aprendizaje de sus estudiantes”, comenta.

Agrega que “a través del Centro de Innovación, y en específico en este proyecto, buscamos promover la implementación de metodologías innovadoras y el uso educativo de tecnologías de punta que nos permitan mejorar la calidad de la educación. El proceso considera pilotear, evaluar y escalar esta tecnología a nivel nacional”.

La directora del CPEIP, Francisca Díaz, en lanzamiento del proyecto Ver+.
La directora del CPEIP, Francisca Díaz, en lanzamiento del proyecto Ver+.

¿Cómo funciona Ver+?

Para la realización de este proyecto, cada escuela ha formado grupos de 4 a 6 docentes, además de un integrante del equipo directivo. Luego, a partir de las necesidades de su propio establecimiento, cada grupo ha definido un objetivo común para mejorar la práctica de aula y beneficiar el aprendizaje de sus alumnos. A partir de ahora, se grabarán las clases de los participantes para luego observar, analizar e interpretar en conjunto el material capturado.

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Lanzamiento del proyecto «Ver+» en el Colegio Andrés Bello de San Francisco de Mostazal.

A partir de esta evidencia, y con el apoyo de un equipo especializado del CIAE, la comunidad podrá reflexionar y retroalimentarse mutuamente. Todo este proceso permitirá afianzar el trabajo colaborativo, generar confianzas y fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje en comunidad, por lo que se trata de una novedosa forma de construir experiencias formativas y obtener resultados educativos de calidad.

“Ver +” se implementará con apoyo del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile, en coordinación Secretaría Regional ministerial de O’Higgins y profesionales del Departamento Provincial de Cachapoal.

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Programa piloto busca potenciar el trabajo de los profesores e impulsar el aprendizaje

Publicado por: El Cachapoal

Desde el segundo semestre de este año, 15 establecimientos municipales de la provincia del Cachapoal en la Región de O’Higgins contarán con una innovadora herramienta para impulsar la calidad de la educación. Se trata de la implementación de un dispositivo grabador en la sala de clases que operará con tecnología de punta, que permitirá registrar todo lo que ocurre en ella y de esta manera lograr un doble propósito: ayudar a que los profesores potencien su trabajo y promover un mayor aprendizaje de los estudiantes.

Lo anterior es posible gracias a una alianza entre el Centro de Innovación y el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Ministerio de Educación, entidades que promueven la generación de Comunidades de Aprendizaje entre profesores en la zona. De esta manera, la idea es que puedan trabajar colaborativamente y fomentar la retroalimentación docente gracias al uso de este dispositivo poco invasivo para la grabación de clases, labor para la cual contarán con el apoyo y acompañamiento de instituciones específicas.

“Tenemos la convicción de que los docentes son profesionales que aprenden día tras día, en su lugar de trabajo, en interacción con sus pares y a partir de la reflexión sobre su propia práctica.  Por ello, la Formación Local es fundamental, pues se refiere al desarrollo profesional docente que ocurre en la propia escuela. Y es que el conocimiento no sólo debe ser formal, sino que debe emerger a partir de la propia experimentación. En ese sentido, este proyecto de trabajo entre pares apunta justamente a este objetivo”, comentó la directora del CPEIP, Francisca Díaz.

La directora del organismo también destacó que este programa piloto fortalece el liderazgo pedagógico de los equipos directivos ya que están involucrados en todas las fases de su desarrollo. “El principio detrás de esta estrategia es que el conocimiento profesional se construye cuando los saberes de los profesores se comparten”, agregó Díaz.

¿Cómo funciona el proyecto?

Se formará un grupo de 6 a 8 maestros y un integrante del equipo directivo, donde se definirá un objetivo común para mejorar la práctica de aula y beneficiar el aprendizaje de los alumnos. Posteriormente, se grabarán las clases de los participantes para luego observar, analizar e interpretar en conjunto el material capturado. A partir de esta evidencia, la comunidad podrá reflexionar y retroalimentar a quien fue observado. Todo este proceso permitirá afianzar el trabajo colaborativo, generar confianzas y fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje en comunidad, por lo que se trata de una novedosa forma de construir experiencias formativas y obtener resultados educativos de calidad.

Sebastián Marambio, coordinador del Centro de Innovación, señaló que la retroalimentación se ha identificado como una de las estrategias más eficientes para producir mejoras en el aprendizaje de los estudiantes. “El uso de tecnologías es particularmente útil y prometedor para ayudar a los docentes en la tarea de observar, reflexionar y mejorar sus prácticas de aula”, destacó.

El objetivo de esta institución es acelerar el paso al que el país identifica, desarrolla y escala soluciones innovadoras para la mejora de los aprendizajes. “A través de proyectos como este, así como la implementación de plataformas de colaboración docente, buscamos promover metodologías innovadoras con uso de tecnologías, pilotearlas, evaluarlas y escalarlas, dado que si continuamos utilizando las mismas técnicas nos demoraremos mucho tiempo en poder alcanzar los niveles educativos que demandan los desafíos del futuro”, enfatizó Marambio.

Dentro de los 15 establecimientos seleccionados para esta primera fase del proyecto se encuentra el Colegio Andrés Bello de la comuna de Mostazal.  “En este modelo, tanto el que enseña como el que aprende, pueden retroalimentarse entre sí, para luego, junto al equipo directivo, implementar mejoras en base a esos datos, por lo que se trata de un aprendizaje colaborativo muy positivo. Esta iniciativa que está basada en evidencia y tiene respaldo internacional, pone el foco donde hay que posicionarlo: el aula, colocando las interacciones pedagógicas como el factor clave”, comenta el director de este establecimiento, Ricardo Faúndez.

A largo plazo,se espera poder replicar este programa piloto en otras escuelas del país a partir de la evaluación de su impacto, de manera de seguir impulsando la calidad en la educación.

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Directora CPEIP: «No es suficiente que un director vaya con una lista a ver la presencia o ausencia de criterios»

Fuente: Margherita Cordano, El Mercurio.

«El desarrollo profesional docente va más allá de chequear si en una sola clase, un profesor hace lo que indica una pauta. Más bien se trata de un diálogo permanente entre quienes trabajan en una escuela; todo con el objetivo de generar una reflexión conjunta y así mejorar el aprendizaje, asegura la nueva directora del CPEIP».

Los datos de la última evaluación diagnóstica de Formación Inicial Docente muestran que de cada 10 estudiantes de pedagogía, siete reconocen que esa era la carrera que más querían estudiar al postular a la universidad. Aunque este es el segundo año consecutivo en que se aplica la evaluación -lo que hace difícil comparar entre períodos-, la cifra es una que Francisca Díaz rescata: por algún tiempo, ser profesor fue visto como una opción para quienes no lograban entrar a su carrera de preferencia. Por lo mismo, la vocación no siempre estaba presente.

«Ha ocurrido que se han ido incrementando los requisitos para entrar a pedagogía (se pide un piso de 500 puntos PSU, por ejemplo) y es interesante ver que ha habido un alza en la matrícula de las carreras que están acreditadas», explica Díaz, quien hace tres meses asumió como directora del Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas del Mineduc (CPEIP).

En efecto, a pesar de las mayores exigencias, los seleccionados aumentaron 20% en el último año, lo que tendría relación con la valoración de la profesión que han traído medidas como la Carrera Docente. Entre otras cosas, esta aumenta el salario de ingreso de los profesores a una base de $900 mil y ofrece tutorías a los que buscan mejorar su desempeño.

El rol del CPEIP es clave en esto último: el centro entrega apoyo a la formación inicial y fortalece las capacidades de quienes ya están en el aula a través de diferentes alternativas. «En términos de calidad docente sabemos que la selección, la formación, la preparación y la certificación es lo que a la larga nos va a llevar a la calidad. Y es que la calidad docente se relaciona directamente con la calidad de la educación».

¿Qué se necesita?

Estos nuevos beneficios para los profesores llegan de la mano de nuevos desafíos. Así, por ejemplo, los resultados de la evaluación de Formación Inicial Docente destacan que solo el 56% de los participantes -estudiantes de Pedagogía en el penúltimo año de educación superior- se sentían preparados para enseñar a estudiantes con necesidades educativas especiales.

«Lo que hemos hecho es dividir la oferta del CPEIP en tercios», indica Díaz cuando se le pregunta qué se está haciendo para mejorar esta situación. Uno de estos tercios tiene que ver con cursos asociados a los nuevos lineamientos de las políticas públicas, mientras otro se relaciona con el currículum y su implementación. El tercero, «tiene que ver con levantar las necesidades del sistema; ver qué nos dicen los profesores que necesitan».

En este sentido, el CPEIP también está abierto a ofrecer cursos específicos según regiones. «Hay una oferta general, pero podemos acercarnos a territorios en base a lo que ellos están solicitando. Desde el ministerio está esa lógica de poder ir generando capacidades en los territorios, también de dar esa autonomía para que ellos puedan levantar sus necesidades y gestionar el desarrollo profesional a nivel local», indica Díaz.

Entre otras novedades, el centro se encuentra levantando una línea centrada específicamente en quienes enseñan en establecimientos técnico-profesionales. «Nos ocurría que muchas veces los directores de liceos técnico-profesionales participaban en alguna instancia formativa, pero en un marco general. Y como ellos tienen una particularidad, esta nunca era abordada cabalmente».

Retroalimentación

La palabra cambio es uno de los conceptos que Francisca Díaz repite mientras conversa. La usa, por ejemplo, cuando habla del enfoque de esta nueva etapa en cuanto a formación de profesores. «Salir de la mirada de capacitación y adentrarse en la de desarrollo profesional docente es un cambio de paradigma. Es un cambio de creencia, de cómo uno entiende que el profesor aprende: hemos avanzado en que los directores vayan a observar clases, en que haya una pauta. Pero claro, si eso es un checklist , a la larga no se traduce en una transformación y una resignificación de la práctica», dice.

«No es suficiente que un director vaya con una lista binaria a ver la presencia o ausencia de un determinado criterio. Esto debe ser un diálogo pedagógico a largo plazo; el paradigma de desarrollo profesional es un continuo», plantea. «Lo que estamos pensando es que un grupo de profesores que compartan una práctica o una disciplina se sienten a reflexionar, a dialogar, a observar juntos, a retroalimentarse unos a otros».

Esta mirada colaborativa es clave considerando que en 2017 el tiempo no lectivo de los profesores aumentó de 25% a 30%, algo a lo que no siempre se le ha logrado sacar provecho: en la práctica, muchos dicen que la sensación de agobio persiste y que siguen llevándose trabajo a la casa.